Diego González en Anadia: una participación que sigue construyendo camino.
Hablar del primer Campeonato Ibérico de Sumillería es hablar de encuentro. Profesionales de España y Portugal compartiendo en un mismo lenguaje, dudas y ambición. No tanto la de ganar, sino la de ser mejor cada día.
Desde que conozco a Diego, sé que para él competir nunca ha sido un fin. Desde 2014, su recorrido por campeonatos como el Campeonato de España, Ruinart, el Mundial de París en 2023 y el que llegará muy pronto en Lisboa 2026, ha sido siempre el mismo: sumar experiencia, crecer y seguir caminando. Las competiciones, entendidas así, dejan de ser un escaparate para convertirse en una herramienta.
Detrás de cada prueba hay un esfuerzo invisible. Horas de estudio, práctica constante, renuncias personales y una disciplina que no siempre se cuenta.
Un esfuerzo que compartimos muchos, y que define esta profesión mucho más que cualquier medalla.
Estar ahí, subirse a un escenario o ponerse delante de un examen, equivocarse a veces y acertar otras, también es una forma de respeto hacia la sumillería. Una manera de decir que esto importa, que merece tiempo, cabeza y corazón.
Por eso desde este rinconcito queremos felicitar a Marta Cortizas por su primer puesto. Es el reflejo de preparación, rigor y constancia, pero también de su forma de entender la sumillería desde la sensibilidad, la técnica y la coherencia.
Anadia fue un comienzo. Un lugar donde competir no significó individualismo, sino acercamiento. Donde la sumillería española se mostró unida, diversa y generosa, y donde quedó claro que crecer juntos siempre tiene más sentido que hacerlo solos.
Y quizá de eso vaya todo esto: de seguir caminando, de compartir el trayecto y de entender que, al final, lo importante no es llegar primero, sino llegar con otros.
Laura Rodriguez (Tempuswine)



